
Malena, tiene el mismo nombre de la del tango, atrae locos dementes, paranoicos, histéricos contra natura, con rayones profundos, “tostados” de una manera única e irrepetible (podrían aterrarse). Sensible a la locura, quizás, vulnerable a los ojos perdidos de hombres desquiciados, podría ser; siempre resulta pasando algo que la deja pensando a razón de aquellos acontecimientos sucedidos que se repiten persistentemente en su vida. Sin proponérselo sus historias de amor han estado llenas de escondites y recovecos complejos, pesados, angustiosos. Sin embargo, no es solo eso lo que le ha quedado por recordar, contempla en sus añoranzas momentos de gran felicidad no comparados con otras sensaciones del existir pues es imposible no considerar el lado amable entre tanta desventura vagando por el universo.
Se queja pero no se arrepiente, se vuelve a quejar pero agradece, insiste en quejarse pero se enaltece de sus lamentos y los catapulta a logros para crecer, con pausas lentas y convicciones concretas. Todo es ganancia dice, se pinta la esperanza con una sonrisa en el rostro buscando comicidad en sus movimientos a la espera de nuevas “aventuras”.
Y dice: - Inventemos historias y sigamos haciéndonos los niños, estanquemos el presente para que no se termine, así nos damos plazos injustificados con pretextos para seguir enamorándonos.-
Salen sus palabras estropeadas, incoherentes, inconsecuentes, malogradas y escupidas con la bilis del sin sentido; necesidades ocultas se camuflan para desbordarse por las páginas amarillentas de los tiempos de la vida, pasado, presente y futuro juntos, un solo momento, un solo fin. Entre tanta locura ella parece haber sucumbido, pensaría estar sintiendo como ellos, sin embargo se equivoca, en ella no hay maldad, despojada de odios jamás tendrá la desgracia de quedar a su nivel, cree en milagros, este es uno autentico.
Malena por ahora ha dejado de pensar, no me dice nada más como para elaborar otro párrafo…
CONTINUARA...