ÉL DIJO:
- SIN COMENTARIOS -
YO:
- SHIIIII!!!! ** ¡BOOM!** -
Y POR DENTRO UN ESTALLIDO, QUEDO VUELTO TRIZAS EL ÚLTIMO PEDACITO DE UN CORAZÓN HERIDO…
ÉL DIJO:
- SIN COMENTARIOS -
YO:
- SHIIIII!!!! ** ¡BOOM!** -
Y POR DENTRO UN ESTALLIDO, QUEDO VUELTO TRIZAS EL ÚLTIMO PEDACITO DE UN CORAZÓN HERIDO…
Voy muriendo en el intento de existir de hecho esa es la lógica, todos lo hacemos, sin embargo siento que mis intentos transcurren ahora en una descomunal simulación que me conduce justo al borde del final…mi fin último. Es un todo encapsulado en el ahora y en este preciso momento es cuando explota! ¿Será la última vez que regale el corazón y a cambio me lo entreguen vuelto mierda? Seguro no, esa es otra de las cosas “lógicas” que parece suceden en esta vida. Tanto pensarte me va a matar más rápido de lo que tenía calculado y si no me matan las cavilaciones seguro lo harán la ansiedad y la impotencia.
Sabes, ya estaba casi bien y empezaba a salir del limbo pero ahora parece que estoy de regreso con mis demonios, retorno al lado oscuro, a los encierros involuntarios. Me encuentro de nuevo caminando entre la nada y el miedo; pierde cuidado, no es tu culpa es solo mía y eso hace mucho tiempo lo tengo claro… es cuestión de corazón y esa es mi enfermedad.
Que presente tan intenso, ahora es cuando me doy cuenta que el tiempo no importo nunca, ni por pasar rápido, ni por hacerse lento ahora en mi agonía. Vuelvo a esos mis sueños eternos que distraen mi realidad y socorren a mi negación de abrir los ojos ante el mundo, lo que hace que aún permanezca viva… viva sin desear realmente estarlo.
¿Y quien me dijo a mí que yo podía ser feliz? ¿Qué persona estaba tan equivocada como yo de pretender que las cosas de un momento a otro se podían poner color de rosa y que la vida me cambiaría? Y ¿por qué será que cuando uno sufre lo primero que se le viene a la cabeza son infinidad de preguntas que no tienen respuestas? Y yo no busque todo esto, ni lo pretendía siquiera, fue él quien insistió para ahora dejarme en agonía con este puñal entre pecho y espalda. Estaba tranquila por los días de febrero y llego él con su torbellino de palabras que me picaron la mente; llego marzo y aunque había desistido tras mis negativas disimuladas… fui yo ahora quien me monte sin saber, al tren que conducía a este vacío.
¿Y de qué rayos sirve ser buena? Antes de él y a pesar de todo mi pasado creí que lo valía, ahora no estoy tan segura, la verdad no estoy segura de nada. Para que los momentos recorridos, los detalles y las palabras si de nada me valen ahora, no puedo convertirme en un banco de buenos momentos con el mundo entero. No te la jugaste a tomarme por completo y lo entiendo porque no era el tiempo, sin embargo hoy tengo ganas de buscar culpables y no quiero ponerme en esa condición precisamente yo. Por eso y para hacérmela fácil te digo que sos vos el de la culpa, el de los fantasmas repentinos que se convierten en realidades manifiestas… y entonces en esas condiciones, **diré chau! Y aunque te quiera espérame sentado pero afuera…**
Mágicamente agradable, sorprendente y extraño es este sublime aliento de vida, las horas no nos rinden, nos falta tiempo y nos faltan sueños. Un día es poco y aunque la fatiga a veces asome su cara, acá seguimos con el ánimo en pleno furor. Que desaparezca el mundo, que se esfumen nuestros problemas, que se evapore nuestro pasado y que podamos vivir del amor; que se llegue septiembre y más tarde noviembre, que diciembre pase, pero que no nos sigan faltando las horas para acercarnos, escucharnos el corazón y darnos cuenta que con el tiempo va creciendo algo!
Como con un hueco en la cabeza y en el espíritu, un hoyo negro, un pasadizo tridimensional… un cólico mental. Como tener parte de la vida atorada en la garganta, como cuando el agua caliente cae por mi cuerpo en la ducha y no puedo pensar bien, tan solo pensar en esa sensación. Como el alma atrapada entre mis ansiedades, entre el pecho y la espalda un vacio eterno, un sube y baja desde la punta de los pies hasta el último pelo de la cabeza. Y no lo podría dejar pasar porque creo que ni mi Dios me lo perdonaría, porque se lo he pedido a su voluntad y quizás sea esa, por eso no quisiera pensar que me estoy negando a sus designios; pero están ahí, los miedos, las cobardías, las huidas…
Y se está pasando el tiempo y yo acá acurrucada ante el mundo, este mundo que a veces se me hace tan inentendible “Estoy vencida porque el mundo me hizo así, no puedo cambiar, soy el remedio sin receta y tu amor ¿mi enfermedad?” Y los códigos, las coincidencias, los gustos, los comunes denominadores entre los dos ¿Y mis estrecheces de mente y corazón? ¿Dilemas de mente o dementes? Los conatos de incendio y las incertidumbres… En fin!